Siete es un número primo: salvo en una única tira larga, no hay cuadrícula rectangular de siete casillas iguales. Por eso los 20 diseños para siete fotos se construyen por piezas. Lo más habitual es seis más una: «7: 2×3 + principal derecha», «7: Panorámica + tira de seis abajo» o «7: Trío + franja + trío», donde una franja ancha cruza el centro de la lámina entre dos filas de tres cuadrados.
El segundo gran grupo es la simetría en torno al centro: «7: Principal al centro + columnas de tres», «7: Dos columnas de tres + principal al centro», «7: Principal al centro + parejas laterales + pareja abajo». La toma principal va en medio y el resto se abre a los lados como las alas de un retablo. Es el mejor patrón para una boda o un cumpleaños redondo: los novios o la persona homenajeada en el centro, los invitados y los detalles a ambos lados. Si ninguna foto destaca sobre las demás, prueba «7: Cuatro columnas escalonadas», un diseño fluido sin líneas que lo atraviesen de lado a lado, muy parecido a un moodboard.
Siete trae además su propia historia: una semana. Siete tomas, de lunes a domingo, forman un diario fotográfico ya hecho, y «7: Flor hexagonal» le sienta muy bien: seis pétalos redondos alrededor de un círculo central. Pon en el medio el día que más importa y el resto a su alrededor, en el sentido de las agujas del reloj.